miércoles, 26 de noviembre de 2008

Santo Tomás de las Ollas

Texto de Manuel Goméz Moreno, "Iglesias Mozárabes".
"En medio del Bierzo, donde confluyen el Boeza y el Sil, sobre Ponferrada. puja entre ambos ríos un macizo rocoso, en parte granítico y en parte pizarreño, que llaman Colinas. Allí está el pueblecillo que recibe nombre de su iglesia, la que en lo antiguo, hacia los siglos XII y XIII, por su posición, era llamada Santo Tomás de Entrambasaguas, y dicen que perteneció a San Pedro de Montes. Después, por haberse establecido allí hornos de alfarería, cuyos restos perseveran, cambió de sobrenombre por el actual.
El archivo de Montes ardió probablemente, con su librería, pocos años después de la exclaustración, y nada se conserva de él que pudiera ilustrar la historia de esta iglesia: pues aunque una de la misma advocación fundó Genadio, consta localizada en un valle próximo a Peñalba en la misma sierra. Sus caracteres artísticos, por otra parte, si bien denuncian con bastante fijeza, merced a la estructura de sus arcos, este período que estudiamos, con todo, no entran de lleno en el cuadro general mozárabe ni en el asturiano, como tampoco se les explica por reminiscencias godas, sino que más bien tienen relación con obras carolingias, dejando, por tanto, un margen de indecisiones respecto de su fecha y de los influjos que presidieran al construirla. Sin embargo, discrepancias mucho mayores v aun absolutas ofrece si se la compara con lo nuestro románico; de suerte que tal vez sea razonable atribuirla a los tiempos de Genadio. En todo caso es el edificio menos normal dentro de la serie leonesa mozárabe.

Compónese de nave y capilla, con orientación exacta y aparejo de mampostería, que, por estar revestido en su mayor parte, no deja ver bien si todo alcanza una misma antigüedad. La nave tiene puerta hacia sur, románica y muy sencilla, que se conoce estar remetida en obra más vieja;
otra hubo a los pies, hoy cegada, con arco semicircular, al parecer, y hacia el norte hase agregado una capilla moderna.
En ancho excede la nave a la capilla mayor; mas aparecen sus muros ligados entre sí, dando fe de ser coetáneos, y en altura se igualarían, antes de haber sido rebajada la nave en todo su perímetro.
La capilla mayor, por fuera, descubre parcialmente su mampostería de pizarra y menudos rollos, sin que entren piezas largas formando esquinas, como es costumbre, aun en los aparejos más descuidados, para su trabazón, obtenida aquí mediante la fuerza del mortero, muy grande, puesto que ni desplomos ni grietas aparecen. De sus dos ventanas, la de hacia sur es moderna v la contraria está cegada. En el testero no hay, ni parece haber existido nunca, sino un nichito en lo alto, albergando rústica cruz de piedra, hecho de sillería y en cuyo dintel hay dos semicírculos grabados concéntricos, simulando arco: la falta de ventana sobre el altar es anormalidad notable. Una cornisa de lajas de pizarra, moderna, corona el edificio.

Por dentro sorprende ver desarrollada en redondo esta capilla, con cúpula de cascos y arquería mural ciñéndola, particularidad que, a más de su tamaño, relativamente grande -seis metros de ancho- lleva fuera de los límites usuales este ejemplar de capilla, respecto de las otras similares de Escalada, Mazóte, Peñalba. etc. y cuyo precedente, del siglo V es la basílica de Segóbriga. como ya sabemos. Parece redonda, y sin embargo las mediciones arrojan un exceso de 5o centímetros en el radio longitudinal, respecto de los trasversales, siendo por consiguiente ovalada. En torno hay un rebanco o poyo, sobre el que se distribuyen, colateralmente al arco de entrada, ocho cortos pilares monolíticos de granito, con zócalo y cabeza simplemente chaflanada, y sosteniendo nueve arcos de herradura. Éstos guardan la proporción usual del siglo X, o sea excediendo en una mitad del radio al semicírculo: su dovelaje. de granito, sobre jarjas perfectamente definidas, es radial, con junta en medio y trasdosado.

Arquerías murales así, en ruedo, pero semicirculares y sobre columnas, las hay en obras carolingias provenzales, como la catedral de Aison y el baptisterio de Venasque, y fueron mantenidas, allí mismo y en Borgoña, a través de la era románica; por ejemplo, en la rotonda de Dijon y en St. Restitut, obedeciendo, probablemente, al mismo sistema de apeos que determinó en Asturias la organización rectilínea de Naranco y Lena y capillas mayores de Santullano y Priesca; asimismo, en Francia. San Lorenzo de Grenoble, naves laterales de San Pedro de Vienne y crucero de San Martín de Angers. En Ravena San Juan in Fonte resulta prototipo de esta serie, a la mitad del siglo V. Es un sistema cuyo fundamento mecánico parece ser la independencia entre bóveda y muros, haciendo que aquélla cargue sobre tales arquerías, en contacto, pero desligadas, de los muros que no recibiendo carga, rebajarían libremente, al hacer asiento, sin comprometer las cubiertas; éstas, sobre apoyos rígidos -monolitos - y al mismo tiempo flexibles arcos trasdosados podían responder de su equilibrio; y los muros no hacen oficio sino de caja inerte, aun recibiendo el empuje de arcos y bóvedas. Todo el sistema gótico pudo emanar de aquí, solamente con llegarse a un concepto claro de empujes y contrarrestos.
En el caso de Santo Tomás, el voltear una arquería curvilínea llevaba consigo dificultades de estereotomía graves, que, sin embargo, se eludieron con una sencillez y perfección sorprendentes. Bastó transformar en polígono, a partir de ellos, la redondez de la capilla, pero situando las quiebras o vértices, no en los macizos, sino en los ejes de tales arcos; así, cada pilar va en un solo plano con sus dos ramas correspondientes de arquivoltas, y todo se redujo a trazar oblicuamente la junta central del dovelaje para ajustarlo a la quiebra. Ello mismo repite, aunque sin formar arquería continua, la capilla octogonal de Binbirk.ilisse, en Asia Menor, cuyos arcos también son de herradura.

La cúpula es de cascos, u sea lombarda, como la de Aquisgrán carolingia y muchas árabes andaluzas posteriores; mas aquí el número de cascos llega a once, uno más de los que la ordenación mural exigía, y aun ellos desiguales, por el desconcierto que ocasiona el arco toral. Arranca sobre moldura de nácela, interrumpida por el arquillo semicircular de la ventana subsistente primitiva, que forma derrame interior, según costumbre.
El gran arco de entrada para la capilla seria de herradura, como lo es el otro que le trasdosa por fuera, con saliente de 24 centímetros: mas hubieron de rozarse los arranques del primero, para quitar estorbos, y su desarrollo es exactamente el típico árabe, ya observado en la arquería mural de adentro. Las impostas, con moldura de nácela, corrían en común para ambas arquivoltas; y respecto del dovelaje, que es de sillería de granito, sólo hay visibles algunas juntas, especialmente la de en medio, y distanciadas cosa de 40 centímetros, que será el ancho de las dovelas, medido por el intradós, quedando incierto su punto de convergencia. El caso de parejas de arcos así, concéntricos y retraído brevemente el menor, fue usual en la arquitectura lombarda de ladrillo, desde el siglo VI a lo menos, como acusa el ventanaje superior de San Vital de Ravena mismo, en edificios orientales menos antiguos y en lo árabe toledano, pudiendo rastrearse un origen común en obras de la decadencia romana; por ejemplo, el palacio imperial de Tréveris.
Sobre dicho arco, por fuera y tocando casi a la pared, hay tendido un madero a todo lo ancho de la nave, que pudo servir de trabes o pérgula, faltando iconostasis, para suspender cortinas, lámparas, etc.. como se observó en Marquet, Escalada y Bamba: y poco más arriba sobresale del
muro una cornisa de fílele cuadrado, como en los testeros de Escalada".